¿Quién está tomando realmente las decisiones de tu vida?

Cada día creemos estar eligiendo libremente. Sin embargo, muchas de nuestras decisiones podrían estar siendo tomadas por hábitos, miedos, necesidades emocionales e incluso por una personalidad que aprendió a sobrevivir hace muchos años.

Analiza a Laura

Laura llevaba tres años cambiando de trabajo. Cada vez estaba convencida de que ahora sí había encontrado «el lugar correcto». Sin embargo, después de algunos meses volvía a sentir exactamente lo mismo: frustración, cansancio y ganas de empezar de nuevo.

  • Cambiaba de empresa.
  • Cambiaba de ciudad.
  • Cambiaba de pareja.

Pero nunca parecía cambiar el resultado.

Entonces apareció una pregunta incómoda que no quería ver:

¿Y si el problema no estaba en las circunstancias… sino en la forma desde la que estaba tomando sus decisiones?

¿Realmente elegimos libremente?

El psicólogo B. F. Skinner observó que tendemos a repetir aquellas conductas que alguna vez nos ayudaron a conseguir algo importante.

Albert Bandura descubrió que ni siquiera necesitamos vivir una experiencia para aprenderla; basta con observar a nuestros padres, nuestros maestros o las personas que admiramos.

Y años después Daniel Kahneman mostró que una enorme cantidad de nuestras decisiones ocurre de forma automática, sin detenernos realmente a pensar.

En otras palabras…

Muchas veces creemos que estamos decidiendo…

cuando en realidad estamos repitiendo.

Un Diagnóstico que puede elevar tu mirada...

El eneagrama propone que, desde muy temprano, cada persona desarrolla una estrategia para sobrevivir psicológicamente. Esa estrategia termina convirtiéndose en una forma habitual de interpretar el mundo, imagina que es el vehículo con el que decide irse de viaje… Algunas lo hacen en avión, otras en crucero, otras en transporte terrestre…. Y así cada persona desarrolla un vehículo para vivir su vida, pero no eres el vehículo, el problema ocurre cuando se te olvida que tú eres la lider del vehículo.

Por ejemplo:

  • Algunas personas necesitan controlar
  • Otras necesitan evitar conflictos
  • Otras demostrar éxito
  • otras mantenerse ocupadas
  • otras buscar seguridad.

Porque, en algún momento de su historia, esa fue la mejor forma que encontraron para sobrevivir.

Entonces

La psicología puede explicar por qué actuamos de cierta manera. Pero se requiere ir más allá porque la verdad de quienes somos es mucho más profunda.

Conocer nuestros patrones es radicalmente importante; porque empieza el camino de una libertad que quizá no conocemos. Comprender quiénes somos requiere también abrirnos a una verdad que no nace únicamente de nuestra historia, sino de nuestra relación con Aquel que nos creó.

Volvamos a Laura

Hasta que un día dejó de preguntarse:

«¿Cuál será el trabajo correcto?» Y comenzó a hacerse una pregunta mucho más incómoda: «¿Qué parte de mí necesita que exista un trabajo perfecto, un novio perfecto?»

Entonces descubrió algo que nunca había observado.

Había aprendido, sin darse cuenta, de que debía encontrar el lugar ideal para cumplir con una palomita y demostrar que ella todo lo hacia bien y mejor que su familia.

Pero…

¿Quién le enseñó que tenía que existir un trabajo perfecto, un novio perfecto, una casa perfecta, un cuerpo perfecto?

  • ¿Quién decidió que una vida exitosa debía verse así?
  • ¿Quién definió que una buena relación nunca tendría conflictos?
  • ¿Quién escribió la lista contra la que llevaba años evaluando su propia vida?
  • ¿En qué momento confundió una necesidad interna con una característica del mundo?

Su percepción de la realidad filtraba constantemente todo aquello que no coincidía con una expectativa imposible de cumplir.

Y mientras esa percepción siguiera intacta, ningún trabajo, novio, casa, cuerpo serían suficiente para laura, hasta que ella no cuestionara quién en estaba siendo.

Aquí es donde aparece una idea fundamental para ti sobre Laura.

Muchas veces tomamos decisiones desde un Modelo Interno de Realidad.

Es decir, desde el conjunto de creencias, interpretaciones y expectativas que hemos construido sobre cómo «debería» funcionar la vida.

Todas las personas desarrollamos un mapa interno de la realidad.

Nuestra personalidad no solo influye en lo que hacemos.

También influye en lo que interpretamos, en aquello a lo que prestamos atención y en el significado que le damos a cada experiencia.

Por eso dos personas pueden vivir exactamente la misma situación y salir con conclusiones completamente diferentes.

Sino porque ambas están mirando el mundo a través de filtros distintos.

Entonces la pregunta deja de ser:

¿Qué trabajo debería elegir Laura?

Y se convierte en una pregunta mucho más transformadora:

Si Laura no necesitara demostrar nada…

Si no creyera que existe un trabajo o un novio perfecto…

Si dejara de buscar seguridad, aprobación o validación a través de su trabajo o su cuerpo, sus relaciones de pareja…

¿Qué elegiría realmente siendo totalmente ella?

Por primera vez, la decisión ya no estaría gobernada por una exigencia inconsciente.

Estaría gobernada por libertad… Sin ‘tener que demostrar’.

No creas esto sobre la Personalidad

La personalidad sea una cárcel o una etiqueta y tampoco ‘debe’ eliminarse.

La personalidad es una extraordinaria estrategia de adaptación humana.

El problema aparece cuando deja de ser una herramienta y se convierte en lo que dirige toda nuestra vida; porque viene de una percepción de la realidad.

Una personalidad madura deja de reaccionar automáticamente y comienza a elegir con mayor consciencia.

Quizá el mayor acto de libertad no sea cambiar de trabajo.

Ni cambiar de pareja.

Ni cambiar de ciudad.

Quizá el mayor acto de libertad sea detenerte un momento y preguntarte:

Qué tipo de realidad he aprendido a crear…

Antes de tomar la siguiente decisión

 
Pregúntate: ¿Esta decisión nace de mi libertad… o de una estrategia que llevo repitiendo desde hace muchos años?

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